Desde que vivo en Francia una de las formas de hacer entrar el idioma en mi cabeza es leer libros, cosa que por otro lado no me cuesta trabajo porque es, claramente mi afición favorita sin competencia posible. Mezclo libros en francés y en español según mi capricho y las visitas a Oviedo en las que no perdono una visita, como mínimo a Ojanguren.
A la gente de Ojanguren le tengo mucho cariño me conocen desde siempre y han vivido todas mis manías y extasis literarios, desde los más raros, a los profundos, los “comida rápida” y los absolutamente impresentables. Mi familia compra los libros de todo tipo allí porque mi madre tiene una cuenta, tengo que reconocer con vergüenza que siempre me ha gustado esa sensación de no pagar por los libros (no os quiero contar cómo se ponía mi madre cuando se me iba la mano y cargaba la cuenta más de lo debido).
Ahora estoy con los libros en francés porque como he pasado a pertenecer a una empresa completamente francesa tengo que mejorar a marchas forzadas mi redacción gala.
El libro que estoy leyendo es “Suite française” de Irène Némirovsky una escritora judia de origen ruso que fue asesinada por los nazis en el Campo de Exterminio de Auschwitz. Cuenta la vida de la gente en Francia durante la ocupación nazi, diferentes personajes de todas las clases sociales de la época viven como pueden la situación sin evitar la aparición de sus mezquindades y egoismos pese a la situación extrema que están viviendo. La escritora es un personaje, en si misma, especial porque tuvo siempre un cierto lado antisemita (si lo he escrito bien) que le hacía describir a los judios con defectos y tópicos que vienen arrastrando desde hace siglos, era rica, culta, había tenido una infancia infeliz….
El manuscrito no fue descubierto hasta más de 60 años después de que fuera escrito y lo que más me está gustando es la capacidad de Irène para describir la situación de aquella época tan particular de la Historia de Francia.
Fue cuando vine a Francia cuando empecé a conocer la historia vegonzosa que rodeó la ocupación y el gobierno colaboracionista de Petain que ayudó a los nazis en el exterminio (uno de los directamente afectados el escritor Jorge Semprún escribió un libro estremecedor: “El largo viaje” sobre su experiencia en los campos). Parece que nadie se acuerda de ello, que todo el mundo habla de la resistencia pero no de la Gendarmería ayudando a cargar los trenes con sus propios compatriotas.
Esa es una de las fuerzas de los franceses, su capacidad para explicar los acontecimientos según el punto de vista que les interesa y de hacer olvidar las partes oscuras de sus andanzas, creo que todo se basa en que los primeros que se lo creen son ellos.
Como resumen, y para todos aquellos que no estén hartos del tema de la Segunda Guerra Mundial (yo creo que nunca lo estaré porque para mi no es un tema en si mismo sino un escenario, una especie de resumen de todo lo mejor y lo peor del ser humano) recomiendo la lectura de los dos libros… impresionante lo bien que habla Irène de los que, después, serían sus verdugos… ¿podría imaginarse ella hasta dónde llegaba la maldad humana?